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    Una guía rápida de las principales teorías del diseño instruccional [Infografía]

    Una gran cantidad de profesionales de eLearning, especialmente aquellos que acaban de comenzar con su práctica, a menudo se preguntan acerca de la necesidad de la teoría. ¿Por qué molestarse aprendiendo la teoría del diseño instruccional en absoluto? ¿No es suficiente con la práctica?

    La práctica y la teoría en realidad van de la mano. Esto aplica no sólo en el diseño instruccional, sino en cualquier otro campo o disciplina. La teoría, lejos de paralizar la práctica, en realidad ayuda a mejorar la calidad del material de sus cursos eLearning. Aunque una teoría de aprendizaje no responderá a todos los problemas de diseño, sí ofrece claridad en todo el proceso y guía hacia la búsqueda de soluciones.

    Las tres principales teorías del diseño instruccional

    De las muchas teorías de aprendizaje que influyen en la práctica, tres son las más utilizadas por profesionales de eLearning como una base diaria, las cuales tienen que ver con cómo los estudiantes aprenden. Mediante la comprensión de cada teoría se puede definir cuál funciona mejor en cierto entorno de aprendizaje.

    Se puede, por supuesto, combinar estas teorías en función de  (1) el objetivo como diseñador instruccional, (2) los objetivos de negocio de la organización en la que trabaja o de la organización del cliente, (3) las necesidades de los alumnos y (4) el objeto de estudio.

    ESPANOL Three Most Popular Theories on Instructional Design v2 01 resized 600

    1) Conductismo

    Esta teoría se centra en los comportamientos observables y medibles de un individuo, que se repiten hasta que se vuelven automáticos. También se ocupa de la manera en que el ambiente externo de un individuo moldea su comportamiento.

    Dado que la teoría sólo está interesada en las respuestas a estímulos que puedan ser observables de manera cuantitativa, ignora totalmente la posibilidad de procesos de pensamiento en la mente de un estudiante. Al conductismo solo le preocupa el "qué" necesitan los estudiantes saber; esto explica que los conductistas usen métodos como la identificación, la memorización y la asociación.

    En el desarrollo de habilidades, el mismo enfoque conductista se aplica mediante la observación de una habilidad particular (el qué) y practicándola. La tarea del estudiante es recordar la habilidad y responder, mientras que el instructor ofrece realimentación (indicar si la respuesta es correcta o incorrecta) y proveer  la práctica.

    • El uso del conductismo en el diseño instruccional es recomendable si se pretende:
    • Crear resultados de aprendizaje mensurables y observables entre los estudiantes
    • Utilizar las recompensas tangibles y realimentación informativa para mejorar el rendimiento de aprendizaje de los estudiantes
    • Orientar a los estudiantes en el dominio de un conjunto de habilidades o conductas predecibles

    2) Cognitivismo

    Al igual que el conductismo, el cognitivismo observa nuevos patrones de comportamiento. Sin embargo, el cognitivismo se centra en lo que el conductismo ignora: el proceso de pensamiento detrás de la conducta. Tras observar los cambios en el comportamiento, los adherentes de esta teoría utilizan los cambios como indicador de lo que está ocurriendo en la mente de los individuos.

    El aprendizaje, desde un punto de vista cognitivo, es más que todo un proceso mental interno y activo. A diferencia del conductismo (que se centra en el qué), el cognitivismo se enfoca en el cómo: cómo aprender. Mientras el conductismo observa el entorno del estudiante, el cognitivismo ofrece un acercamiento centrado en el estudiante. Este utiliza herramientas y tecnología que emula el proceso de pensamiento humano e incluso, considera procesos más complejos, como la resolución de problemas, el pensamiento, el procesamiento de información y la formación de conceptos.

    No se trata de asumir que el cognitivismo es mejor que el conductismo. Una vez más, la teoría correcta dependerá de factores enumerados anteriormente. Si se decide tomar un enfoque cognitivo para el diseño de su material, asegúrese de:

    • Considerar las características del alumno que pueden promover o interferir con el proceso cognitivo de la información
    • Considerar y analizar cuáles tareas son apropiadas para un procesamiento de información efectivo y eficiente
    • Aplicar una variedad de estrategias que permita a los estudiantes conectar la nueva información con los conocimientos previos

    3) Constructivismo

    La teoría postula que, como seres humanos, percibimos una imagen distinta del mundo basados en nuestras experiencias individuales, estructuras mentales y creencias. De manera similar al cognitivismo, sitúa al estudiante en el centro del ambiente de aprendizaje. El estudiante no se limita a absorber información pasivamente, sino que participa activamente en la construcción del conocimiento individual. Esto significa que el conocimiento no puede simplemente transmitirse de un estudiante a otro.

    Desde el punto de vista de un constructivista, el estudiante está en control de su propio aprendizaje. Es por eso que es importante que la información sea accesible y esté disponible en varias formas para que los estudiantes puedan revisar en cualquier momento el contenido y manipular la información en función de sus objetivos.

    El constructivismo promueve una experiencia de aprendizaje más abierta, en la que los métodos y resultados de aprendizaje no son fáciles de medir y pueden no ser los mismos para cada estudiante. Empero, se desafía al diseñador instruccional a generar buenos problemas, a crear actividades de aprendizaje en grupo y a guiar el proceso de construcción del conocimiento.

    Entonces, ¿qué sigue?

    Ahora que es capaz de distinguir tres teorías básicas de diseño instruccional, ¿cómo decidir cuál usar? Si bien no hay una fórmula única para la selección de la teoría más adecuada, los expertos generalmente hacen coincidir las teorías con los contenidos de aprendizaje.

    Por ejemplo, el enfoque conductista es mucho más eficaz para ayudar a los estudiantes a dominar el contenido de su profesión (saber qué), así como cuando el estudiante no trae casi ninguno conocimiento previo al proceso de aprendizaje.

    Por otro lado, el enfoque cognitivo puede ayudar eficazmente a que los estudiantes resuelvan problemas en situaciones no familiares (saber cómo), ya que esta teoría se suele considerar más apropiada para explicar las formas complejas de aprendizaje (razonamiento, resolución de problemas, etc.).

    En cuanto al enfoque constructivista, los expertos lo han aplicado efectivamente cuando se trata de problemas mal definidos que llama a la reflexión en la acción. (Ertmer P. & Newby, T., 1993)

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